Una persona pegando una etiqueta con RFID en una caja

El código de barras es la solución más empleada para identificar los productos en el sector retail, pero el RFID se está haciendo un hueco en este mundo. Grandes empresas como Decathlon, Inditex, El Corte Inglés o Mango están en proceso de añadir, o ya lo han hecho, este sistema a su circuito de mercancía.

El RFID (siglas de Radio Frequency IDentification, en español, “identificación por radiofrecuencia”) es una tecnología que utiliza chips con el fin de rastrear o identificar objetos a distancia. Puede que no te parezca la opción más adecuada para tu empresa, pero sus ventajas pueden hacerte cambiar de opinión.

Control de stock con RFID


Las etiquetas RFID permiten mantener un mejor control del stock. Cada una de ellas guarda información única que diferencia a todos los artículos entre sí, aunque se trate del mismo modelo. Es como si cada producto contase con un DNI personal. La implementación de esta tecnología ayuda, así, a tener un control total del inventario, lo que también mejora la productividad. Los trabajadores pueden conocer en cualquier momento dónde se encuentra exactamente el producto.

Otra de las ventajas que ofrece RFID para el retail es que permite que los clientes puedan optar por el autopago. Las cajas pueden leer las etiquetas automáticamente con solo colocar los artículos e, incluso, sin sacarlos de la cesta sin requerir la asistencia de personal de caja.

Tag RFID

Requisitos para usar RFID


La implantación de la tecnología RFID supone el cumplimiento de unos requisitos básicos. Los tags pasivos, que requieren una fuente de energía, se alimentan de ondas de radiofrecuencia emitidas por antenas RFID para poder transmitir la información que guardan. Por tanto, tanto el almacén como la tienda requieren de una red de antenas para que los lectores puedan interactuar con las etiquetas, para leer y transmitir los datos. Configurar esta red requiere de un análisis previo del almacén o local para determinar la óptima ubicación y su posterior instalación y configuración. El proceso completo puede tardar unos meses en llevarse a cabo.

Dispositivos más utilizados


Además de los tags y etiquetas RFID, su negocio necesitará otros dispositivos:

  • Impresoras RFID: para poder imprimir las etiquetas RFID que se pondrán sobre los productos o piezas. Son como las impresoras de etiquetas convencionales, solo que cuentan con un codificador RFID integrado. Es decir, imprimen lo necesario en el papel (visual), pero también graban información en el chip integrado en la etiqueta (data).
  • Terminales RFID: escáneres, PDA, tablets y otras herramientas que tienen la capacidad de leer, escanear o grabar etiquetas RFID.
  • Antenas RFID: son el intermediario necesario para que los lectores RFID puedan transmitir la señal de radiofrecuencia y recibir la información de vuelta por las etiquetas.

Ventajas del RFID


Una de las virtudes de las etiquetas RFID es que el chip puede ser regrabado y leído cuantas veces sean necesarias. Las etiquetas son bastante resistentes, ya que pueden ser leídas aunque sufran golpes y rozaduras. Además, no necesitan contacto directo ni visual para ser leídas. El RFID es mucho más seguro que el código de barras, ya que el código que guarda es único y es muy difícil duplicar una etiqueta. Otra diferencia frente a los códigos de barras es que almacenan una gran cantidad de datos.

Si todavía tienes dudas sobre el RFID, ponte en contacto con el equipo técnico de Logiscenter y ellos te ayudarán en todo lo que necesites.